Cuando diseñas un estudio, la tentación es convertir todo lo que quieres saber en una pregunta. ¿Usó la función una vez o la usa seguido? ¿Le preocupan las comisiones? ¿Usa otra herramienta? Siete preguntas después, la conversación se siente como un formulario y las respuestas llegan cada vez más cortas.
En Boom no hace falta preguntar todo. Hay dos maneras de sacar datos de una conversación, y funcionan muy distinto.
Preguntas guía: el agente las hace
Las preguntas guía son los temas que cada conversación tiene que cubrir. Las escribes en la iniciativa, en el orden en que quieres que se hagan, y el agente decide cómo formularlas y cuándo sacarlas. La profundidad de seguimiento define cuánto explora después de la primera respuesta.
Cada pregunta guía también se vuelve una variable. Cuando la conversación termina, Boom extrae la respuesta según su tipo: texto si es abierta, sí o no, una de las opciones que listaste, o un número en la escala que definiste. No necesitas repetirla como variable: su respuesta ya está en los datos.
Variables: nadie las pregunta
Una variable es un campo que Boom llena leyendo la conversación después de que termina. El agente no sabe que existen: no las pregunta y no lleva la conversación hacia ellas. La persona cuenta su experiencia y Boom nota lo que dijo.
Por eso son el lugar correcto para cuatro cosas:
- Una clasificación de toda la conversación. Si alguien probó algo una vez, lo usa seguido o lo dejó. Nadie lo contesta en un mensaje, pero al final queda claro.
- Una señal. Si mencionó un error, a un competidor o pidió hablar con una persona.
- Una lista en sus palabras. Lo que pide, los errores que reporta, otras herramientas que usa.
- Algo que no conviene preguntar. Qué costos tiene en el radar es más honesto cuando los nombra sin que se los sugieras.
Un ejemplo
Un equipo quiere entender por qué la gente prueba una función nueva una vez y no vuelve. El agente hace tres preguntas guía: qué te llevó a probarla, cómo te fue la primera vez, y qué te hace volver o qué te detuvo.
Además define cinco variables que nunca se preguntan: el patrón de uso, los motivos para no volver, los costos que menciona, las funciones que pide y si pidió que alguien lo contacte.
Alguien responde: "La probé una vez en marzo, me sorprendieron las comisiones y no he vuelto." La tercera pregunta tiene su respuesta. Y sin que nadie lo preguntara, el patrón de uso queda en "La probó una vez" y los costos mencionados en "Comisiones".
Variables que sí se llenan
Una variable vale lo que el porcentaje de conversaciones que la llenan. En los estudios que hemos corrido, los campos ligados a la pregunta central se llenan casi siempre y los de temas laterales casi nunca. Cuatro reglas hacen la diferencia:
- Cada variable responde al objetivo. Lo lateral rara vez sale y solo agrega ruido al reporte.
- La descripción es la instrucción. Boom la lee para decidir qué extraer. Escríbela como un brief: qué cuenta, qué no, y qué hacer si la conversación no lo dice.
- Dale una salida honesta. Agrega "No queda claro" a las listas de una sola opción para que el modelo se abstenga en lugar de adivinar.
- Usa las mismas opciones que ofrece el agente. Si una pregunta guía le pide sugerir opciones cuando la persona se queda sin qué decir, usa esas mismas como valores de la variable.
Lo que entra y lo que sale
Hay una tercera cosa que no hay que confundir: el contexto que mandas de cada persona al inscribirla, como su segmento o su plan. Eso le llega al agente antes de empezar, para que adapte la conversación. Un buen patrón es mandar el segmento de entrada y extraer la misma dimensión de salida: así ves dónde tu segmento y la historia de la persona no coinciden.
Dónde verlo
Las variables se configuran en el paso Datos de la iniciativa, en Qué extraer. Los resultados aparecen en la vista de datos, en los insights, en las exportaciones y en la API, después de que cada conversación cierra. Define tus variables antes de lanzar.
La guía completa tiene los tipos de variable y más detalle.